Su Santidad Benedicto XVI

Su Santidad Juan Pablo II

PATRES ECCLESIAE

Comentarios:

S.E Mons. Andrés Sapelak

Pbro. Domingo Krpan

Liturgia de San Basilio

Obras

La envidia

Los iracundos

La embriaguez

Homilía a los ricos

El tesoro espiritual

En honor de San Barlaan, Mártir

Atiende a ti mismo

Monaquismo

San Basilio creó un monaquismo muy particular: no estaba cerrado a la comunidad de la Iglesia local, sino abierto a ella. Sus monjes, los sacerdotes y hermanos que forman la rama masculina y las mujeres consagradas que formar la rama femenina conicida como Hermanas Basilianas o Hermanas de la Orden de San Basilio, forman parte de la Iglesia local, sun su núcleo animador que, precediendo a los demás fieles en el seguimiento de Cristo y no sólo de la fe, muestran su firme adhesión a él, el amor por él, sobre todo en las obras de caridad. Estos monjes, que tienen escuelas, orfanatos, hospitales, hogares de niños y ancianos, comunicacion y todo tipo de obra de beneficiencia, estan al servicio de de la Iglesia y de este modo muestran la vida cristiana de una manera completa. El siervo de Dios Juan Pablo II, hablando del monaquismo, escribió: «muchos opinan que esa institución tan importante en toda la Iglesia como es la vida monástica quedó establecida, para todos los siglos, principalmente por san Basilio o que, al menos, la naturaleza de la misma no habría quedado tan propiamente definida sin su decisiva aportación» (carta apostólica «Patres Ecclesiae» 2).

Monasterios orientales

Los primeros monasterios surgieron en Capadocia, en el Siglo IV, bajo la Regla de San Basilio. (Luego se fue extendiendo gradualmente al Occidente).
Viendo que la vida eremítica, muy extendida entonces, no respondía al llamado de Jesús a vivir la caridad, San Basilio fundó la vida monástica contemplativa activa convencido de que la vida común facilita el cumplimiento de los mandamientos de Cristo. Asimismo, basándose en las Sagradas Escrituras, escribió las Pequeñas y Grandes Reglas Monásticas o normas de vida para los monjes y las monjas de la Orden, que comenzó con el primer monasterio formado por su hermana Santa Macrina, su Madre Santa Emelia, sirvientes y discípulos. De las enseñanzas de nuestro Padre fundador leemos: “Cuando varias personas viven juntas les es más fácil cumplir los Consejos de Cristo, en cambio, quien vive en la completa soledad no puede conocer sus defectos porque no tiene quien se los advierta, con amor y mansedumbre, para que pueda corregirlos. Entonces a menudo se cumple la palabra de la Sagrada Escritura: "Escucha, hijo mío, recibe mis palabras y vivirás largos años" (Prov. 4:10). Así también, no se puede abandonar el más importante mandamiento, que está orientado directamente a la salvación, cuando no se da de comer al hambriento o no se da el vestido al desnudo. En la vida eremítica, además, falta el ejercicio de las virtudes. ¿Cómo podrá aquella persona demostrar su humildad, cuando no tiene la posibilidad de humillarse ante otro? ¿A quién demostrará su misericordia, cuando ella rompió toda relación con las personas?


Las Hermanas Basilianas a través del tiempo

Los primero monasterios basilianos se encontraban en el Imperio Bizantino y luego en el Sur de Italia, Galia, España y África. Más tarde en Europa Central. A la Rus' de Kyiv, las religiosas llegaron en el año 988 desde Constantinopla y Bulgaria y se extendieron por todo el territorio. Durante los siglos de paz y libertad, los monasterios de la Orden se multiplicaban; en la época de las persecuciones muchos desaparecieron, y numerosas religiosas fueron martirizadas o deportadas. A fines del Siglo XIX, las monjas basilianas con el apoyo del Metropolita Andrés Sheptyckyj OSBM, fiel defensor de las hermanas se renovaron en la disciplina monástica, en la formación y en la organización de las comunidades ubicadas en Galitzia, Ucrania Occidental. Además, animadas e impulsadas por el Metropolita Andrés, las hermanas partieron hacia el Occidente. Así, en 1911, se ubicaron en Filadelfia, Estados Unidos y, el 20 de agosto de 1939 arribaron a Buenos Aires la Madre Sofronia Erdeli y la Madre Margarita Fendio. Actualmente, la presencia basiliana se hallan organizadas en Provincias, Vice-Provincias, Delegaciones, Misiones y Monasterios Contemplativos ubicados en los siguientes países: Australia, Brasil, Polonia, Rumania, Alemania, Ucrania, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Estados Unidos y Argentina. Por Decreto 700/4º de 1951 "Ad Septennium", se elevó la Orden de las Hermanas Basilianas a la dignidad de Derecho de Orden Pontificio y se le otorgó las Constituciones que sirvieron para unir los monasterios bajo la autoridad de un gobierno central que tiene su cede en Roma

Basilianos cismáticos

Los monasterios de basilianos cismáticos más conocidos son el del Monte Athos y el del Monte Sinaí.

Basilianos de Rito Latinos

Las casas de los basilianos italianos fueron divididas en las tres provincias de Sicilia, Calabria y Roma. Aunque los monjes siguieron fieles al principio a la liturgia griega, mostraron una inclinación hacia el uso de la liturgia latina.

España

En 1595 se crea en España esta congregación por unión de tres eremitorios: Yermo del Tardón, Las Celdas de Nuestra Señora y San Cosme y San Damián. Estaban divididos en tres provincias: Tardón, Andalucía y Castilla. En 1603 Tardón se separa formando congregación independiente que queda suprimida en 1788. Con la Desamortización de Mendizábal desparece la orden en España. Los basilianos españoles fueron suprimidos por otras órdenes en 1833, y no han sido reestablecidos.

Sacerdotes de la Comunidad de San Basilio

Durante la Revolución Francesa, monseñor D’Aviau, último arzobispo de Vienne, funda en 1800 una escuela en Saint-Symphorien-de-Mahun.5 En 1822, en Annonay se formó una comunidad religiosa masculina bajo la Regla de San Basilio, que tiene una rama en Toronto ya que en 1852 su obispo, monseñor De Charbonnel, solicitó a los basilianos fundar un colegio en su diócesis.